John Mueller respondió algo que conviene tener anotado en la pared del equipo: cuando Google le pone nombre a una actualización, eso es principalmente transparencia y no una instrucción.
La respuesta
Le preguntaron si nombrar públicamente un update —el spam update de agosto, un core update— busca darle a los dueños de sitios alguna señal accionable a nivel de página o de sitio, o si es un aviso de fecha y nada más. Mueller contestó que es principalmente transparencia, y que si hay algo accionable Google lo publica por separado en sus políticas, su centro de ayuda, su documentación y su blog, normalmente bastante antes de que el cambio llegue a los sistemas.
Cómo queda el mapa
Quedan tres categorías. La mayoría de las actualizaciones no se anuncia, ni siquiera algunos core updates chicos. Muchas se anuncian pero sin información nueva que aplicar. Y unas pocas se preanuncian con recomendaciones concretas: el caso reciente es el cambio de política de abuso de reputación para el Espacio Económico Europeo, que llegó con entrada de blog, documentación actualizada y aviso previo. Google reserva ese tratamiento para los cambios grandes.
Cómo lo usamos
El nombre de un update no es motivo para tocar el sitio. Lo que sí amerita revisión inmediata es un cambio en documentación o en políticas, porque ahí está lo que Google efectivamente pide. La secuencia que funciona: ante un update anunciado, medir y esperar a que termine el despliegue antes de decidir nada; ante un cambio de documentación, leerlo el mismo día que sale. Es trabajar al revés de la ansiedad del sector, y sale mejor.
